Me apasiona la pureza. Me apasiona esta pureza que nada tiene que ver con la moralidad, que es la vida en su átomo elemental, el siempre y empobrecido hecho de que cada uno de nosotros se encuentre al borde de las aguas de su propia muerte negra y espere allí solo, infinitamente solo, eternamente solo. La pureza es la sustancia más extendida en la tierra. Es como un perro. Cada vez que no confiamos en nada más que en nuestros corazones vacíos, regresa para sentarse a nuestros pies, para hacernos compañía.