¿Qué hace que una persona se detenga ante el dolor ajeno y actúe? El jesuita James F. Keenan, responde desde una idea tan sencilla como exigente: la vida moral empieza antes de la norma, antes del juicio y antes de la decisión. Empieza cuando una persona acepta su vulnerabilidad, reconoce al otro y se pregunta qué debe hacer. A partir del duelo, la vulnerabilidad, el reconocimiento y la conciencia, Keenan construye una ética cristiana profundamente relacional. El buen samaritano, el cenáculo, las bienaventuranzas, la gracia, el pecado, las virtudes y la misericordia aparecen aquí como claves para comprender una moral encarnada, concreta y capaz de tocar la vida real. Un libro claro, cercano y riguroso para pensar la ética cristiana desde el discipulado, la responsabilidad y la capacidad de responder al sufrimiento ajeno.