IGLESIAS, MANUEL / MARTINEZ, CLARA
Este libro hace ver que la vida de Sole fue un Padre nuestro, no exegética o teológicamente explicado, sino experiencialmente vivido.
Podría decir que su vida fue corriente (a veces se dice normal). Lo que pasa es que la norma, en su caso, era muy alta. Por eso, fue corriente como la de tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo, pero normal, es decir, adecuada a la norma del Evangelio. Su vida fue corriente: se casó, tuvo tres hijos, desempeñó sus tareas del hogar y profesionales en la universidad. Cuidó con alegría sus relaciones de amistad y familiares. Pero su vida fue normal según la norma y «medida de la estatura de la plenitud de Cristo» (Ef 4,13) y de la Virgen María, a quienes amaba, y quería seguir e imitar. Esto ya son palabras mayores porque implican un desarrollo vital y humano desde lo que no se ve. Eso es la fe y, sin embargo, tan real como la vida misma. Así lo transmitía ella, como si tuviera un halo oculto o un combustible interior, que solo se puede repostar en las horas de oración, en la adoración ante Santísimo, en el amor filial a la Virgen y en la caridad con los nec