Nos hallamos ante una obra que conserva las cualidades y el estilo propios de los ejercicios orales, al mismo tiempo que se convierte en apoyo para la oración del lector que se muestre deseoso de volver a la fuente. Porque es el mismo Evangelio de Juan lo que resuena al hilo de estas páginas, dispuestas a la manera de los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola: el cristiano se ve llevado, de misterio en misterio, a seguir e imitar, conocer y amar a Cristo, Hijo de Dios. "He venido para que tengan vida": que estas palabras de Jesús, elegidas como título de la obra, no cesen de resonar en todo el mundo.