«La paz espera a sus profetas», decía san Juan Pablo II en Asís
el 27 de octubre de 1986. Diez años más tarde, durante la «década
negra» que marcó a Argelia, siete hermanos de la comunidad de
Tibhirine fueron secuestrados y posteriormente asesinados,
siguiendo los pasos de sus hermanos y hermanas mártires. Al
negarse a abandonar Argelia, llevaron hasta el final, en sus
corazones y en sus oraciones, el deseo
de paz del pueblo argelino. «¿Qué hay más loco que ir al encuentro
de la muerte sin otro equipaje que un amor desarmado y
desarmante que muere perdonando? Sin embargo, nosotros somos
de esa raza», había escrito monseñor Pierre Claverie, obispo y
mártir, en julio de 1994.
Esta recopilación de textos es una inmersión en el corazón de la
vida cotidiana y de la espiritualidad vivificante de estos beatos que,
enfrentados a la guerra y la violencia, dejaron que sus corazones se
impregnaran poco a poco de la oración del justo: «Desármalos,
desármanos, desármame» (Christian de Chergé). Hermosas figuras
de resistencia a la violencia reinante, que abren los exigentes
caminos de la conversión, la misericordia y el perdón concedido de
antemano. Una obra reconfortante.