La paz franciscana no es una idea abstracta; es una tarea humilde que empieza en el interior de cada uno. Fidel Aizpurúa nos ofrece una reflexión cercana y luminosa sobre cómo ser verdaderos artesanos de reconciliación en medio de las tensiones del mundo actual. Un texto que nos invita a transformar la propia vida en un gesto de acogida y bien.