Este libro no contiene la receta para ser feliz las veinticuatro horas del día ni las brillantes anécdotas de un gurú al uso. Lo extraordinario de Vivir de corazón obviamente no podía ser su argumento central: nuestra felicidad refulge ahí dentro, tras la cortina de humo de nuestros miedos; sino la facilidad con que es capaz de conectar con todo aquel que no haya abandonado la búsqueda, para hacerle recordar que todas las respuestas están al alcance de cualquiera de nosotros y que lo único que necesitamos para gozar de ellas es el acto espontáneo de extender la mano hacia nuestro propio corazón y llevárnoslas a la boca como frutas maduras, en cada elección de nuestras vidas.