En el corazón de un bloque aislado, tras rejas dobles, se
encuentra el corredor de la muerte.
Hasta allí llegó Dale Recinella después de una vida de éxito,
riqueza y ambición en Wall Street. Fue el encuentro con Dios lo que
transformó por completo su rumbo.
Desde entonces, su camino lo llevó a acompañar a los reclusos que
esperan la muerte entre muros y sombras. Con una mirada
profunda y compasiva, Recinella nos invita a ver lo que casi nadie
quiere mirar: el rostro humano detrás de una sentencia, el clamor
que ningún tribunal alcanza a oír. Mientras el tiempo se acerca a su
final, él permanece junto a los condenados, sin juzgar, sin huir,
sosteniendo una presencia que se vuelve consuelo. Su historia
conmovió al papa Francisco, quien escribe en el prólogo: «El
Evangelio es el encuentro con una Persona viva que cambia la vida
(...) la historia de Dale Recinella es una confirmación de esto».
Este libro es un testimonio que nos invita a conocer a los
condenados por su nombre y que resulta definitivo para entender
por qué la pena de muerte es inadmisible.