Este libro pretende recuperar aquellos excelentes remedios antiguos que tantas vidas salvaron antes de que irrumpiera la farmacopea química con su arsenal de remedios buenos y no tan buenos. En aquellos tiempos, Loto Perrella habría acabado en la hoguera. Hoy en día esto ya no es posible, afortunadamente, aunque no ha de faltar quien lamente esta imposibilidad, puesto que la autora habla sin medias tintas de todo lo que no le gusta de esta medicina tan tecnificada que nos ha tocado vivir y de sus graves efectos secundarios.