En los últimos tiempos se ha escrito sobre el sacerdocio femenino, pero falta un tipo de
literatura que refleje la mística de esas mujeres llamadas. Esta obra no es un libro de
teología sistemática, sino una narración a dos niveles: lo que la autora a partir de un
Suceso dice a Dios y lo que dice de Dios. La vida narrada puede hacerse teología sin
enunciar Dios es así, sino Dios se me ha mostrado así. Ese tipo de escritura puede
ser un lugar teológico capaz de hacer arder el corazón mientras las palabras hablan.
La obra plantea la necesidad de que la teología y la vida vayan juntas; desea aliviar el
sufrimiento de muchas personas que han abandonado la religión porque la han sentido
como una pesada carga que deshumaniza y anhela ayudar a que muchas mujeres se
reconozcan y se atrevan a hablar.