A los tibios los vomitaré toma su título de una libre adaptación de las palabras del Apocalipsis: «Porque no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca» (Ap 3,16). Es una llamada a vivir sin indiferencia: también la lectura puede ser una forma de despertar la inteligencia, la sensibilidad y el deseo de verdad.Centenares de encuentros dedicados a introducir a los jóvenes en la lectura de algunas obras maestras ùde la literatura cristiana o noù, un intercambio continuo de conocimientos con el fin de entender, apasionarse y compartir la experiencia: en esto se apoyaba la tarea educativa llevada a cabo por el sacerdote Fabio Baroncini. Dostoievski, Manzoni, Claudel, Lagerkvist, Péguy, Eliot, Dante y otros autores aparecen aquí no como monumentos lejanos, sino como compañeros de camino. Sus obras siguen interrogando al lector de hoy porque hablan del drama, la libertad, la esperanza, el dolor, la fe y el sentido último de la existencia. Este libro propone un itinerario de encuentro con algunas de las grandes obras de la literatura cristiana y universal. Más que simples introduccion