La lectura de este libro no deja indiferente, puede contagiar a quienes se sienten seguros en una escuela aburrida, cerrada y gris y empujarlos a emprender la ruta del color de lo imprevisto, del sueño de la educación, del goce del trabajo diario. Para otros, puede ser un bálsamo saber que no están solos, que hay compañeros y compañeras que actúan como ellos y son felices con su trabajo.