La revolución digital ha traído beneficios reales e innegables, pero también ha producido sus propios sótanos. En Pecado digital. Los vulnerables bajo el algoritmo , Samuel Velásquez Serrano ha intentado hacer lo que la doctrina social de la Iglesia ha realizado en sus mejores momentos: nombrar el daño con precisión, situar a la persona vulnerable en el centro de la reflexión moral y ofrecer criterios de discernimiento que no se dejen seducir ni por la fascinación tecnológica ni por el miedo paralizante. Toda esta comprensión a la luz de la primera encíclica del papa León XIV, Magnifica humanitas .
La bioalgorética del cuidado que aquí se propone no es una respuesta definitiva ni un sistema cerrado; es una brújula que toma como locus moral primario no el sistema algorítmico sino la vida humana integral de la persona vulnerable, y desde allí juzga, orienta, limita y, cuando es necesario, veta. Porque una Iglesia segura, atenta al cuidado y comprometida con la prevención y la reparación debe estar alerta a todas las formas nuevas mediante las cuales la vida humana puede ser dignificada o lacerada también en el mundo digital.