Puede que la muerte de un ser querido llegue de improvisto, como un golpe seco o puede que se vea venir a lo lejos con un andar lento y cansino. Da igual, cuando la noticia es irreversible, en algún momento, nuestra realidad se rompe. Todo lo que hasta entonces nos sostenía desaparece y entramos en el tiempo de las grandes pérdidas, en el reino del inconsciente. Nada es como antes y la vida misma produce vértigo. Pero cada persona es libre de decidir si sigue adelante hasta transformar el sufrimiento en esperanza y aceptación o permanece perdida en el laberinto. Este libro recoge la experiencia de Mercé Castro, que sufrió la muerte de un hijo, y su invitación a la superación del dolor.