AA.VV
A nadie le amarga un dulce, sino más bien lo contrario. Y más si se trata del caco, ese lujo para el paladar, ese fruto irresistible que cambia de forma, se transforma como arcilla en nuestras manos y logra maravillar, no solo con su sabor, sino con su aspecto. Muchos se dedican a la repostería, pero... ¿cómo hacen los profesionales para crear ciertas maravillas como si fueran obras de arte? ¿Es tan difícil? La verdad es que no. Y este libro proporciona todas las pistas para que nuestros bombones, trufas, mousses, tartas y un largo etcétera dejen con la boca abierta, literalmente, a nuestros comensales.