"Lo quiero todo". El título de este librito muestra bien el tono
característico de la humanidad de Marta Bellavista, "una fiebre de
vida" que se expresaba en una curiosidad, llena de estupor y gratitud,
hacia toda la realidad. En ella vibraba una intensidad de deseo que
abarcaba todo, desde sus pasiones, como el baile, al estudio y los
amigos. Deseo que se concentra en una única petición persistente: la
de ser feliz. La vida de Marta, una larga carrera de apenas veintisiete
años, se tornará dramática y lúcida con la reaparición en 2008 del
mal que la llevaría a la muerte dos años después. Marta afrontará
esta circunstancia como ocasión para vivir «una plenitud total", sin
ceder a la desesperación, dentro de la fatiga cotidiana de los
agotadores y dolorosos tratamientos médicos, consultas y pruebas.
En los límites de una existencia físicamente cada vez más precaria,
Marta vive su enfermedad como un gesto continuo de ofrecimiento a
Cristo como circunstancia con la que contribuir a edificar con su vida
la comunidad cristiana. "Jesús, revélate a mí, dame un corazón puro,
simple, listo para amarte en cada instante, un corazón que ansíe por
ti, ¡solo por ti!".