Los teólogos y estudiosos de la espiritualidad teresiana, cautivados por lo espectacular de su mística, han visto tanto en el Epistolario como en las Fundaciones fuentes secundarias. Estas páginas muestran, por el contrario, que estas dos obras constituyen un excelente observatorio y un verdadero complemento de sus otros escritos, en los que se nos revela el sentido y la verdad de todos ellos. De hecho, para seguir la evolución de su pensamiento y de su espiritualidad, es preciso hacerlo desde la «mística de los caminos» y desde la secuencia documental del epistolario.
La gesta de la Descalcez no se entiende, en sus momentos decisivos, como en las crisis y grandeza de su nacimiento, si no nos sumergimos en la narración espontánea y cercana de la vida que corre por las Fundaciones y en la correspondencia íntima de quien la dio a luz.