El testimonio de los mártires de los primeros siglos constituye uno de los hechos capitales en la historia de la Iglesia. Ellos siguieron ejemplo de Cristo y, como El, "vencieron al mundo". La literatura apologética cristiana del siglo II manifiesta cómo, en medio de crueles persecuciones, pueden surgir hombres decididos que clamen por la verdad, la justicia y la libertad. Se propusieron rebatir las calumnias, elaborar una crítica profunda del paganismo y mostrar el cristianismo como camino hacia la verdad absoluta.