"El cuerpo oye mejor que el oído", dice el proverbio. El cuerpo tiene capacidad de oír: oye al alma y percibe lo que esta quiere decirnos. A veces, el cuerpo reacciona con una enfermedad, cuando el alma le informa de que se siente "herida" por la falta de descanso y atención, porque no es considerada ni tomada en serio. Sostiene Anselm Grün que existe un arte espiritual de la vida sana, que toma en serio tanto el cuerpo como el alma.