Cuando el hombre piensa en Dios, rara vez lo imagina
paciente. Es un atributo difícil de casar con la divinidad, con el
poder absoluto, con la plenitud o la eternidad. Sin embargo, tal y
como La Paciencia de Dios va desgranando, es una característica
necesariamente divina, ya que es precisamente a partir de la
paciencia que podemos explicar la Creación, desde la del hombre
hasta la del tiempo. También la obra redentora; desde la posibilidad
de la caída hasta la historia de la salvación y la auténtica libertad.
Romano Guardini fue un sacerdote y teólogo italiano que desarrolló
sus estudios y su obra en Alemania. Allí fue iniciador de lo que
Ratzinger llamaría mucho tiempo después «una libre orientación en
la teología». Es considerado uno de los pensadores clave de la
Iglesia del siglo XX.