Las emociones determinan nuestra conducta y nuestra relación con el mundo y con los demás. Pero también pueden avasallarnos y paralizarnos, o bien movernos a emprender algo. A veces no las entendemos acertadamente, pero necesitamos comprenderlas para clarificarlas y transformarlas. De ese modo suscitarán en nosotros un dinamismo que nos impulsará para trabajar por un mundo y un futuro mejores para todos.