Trabajando nuestro mundo interior a través del manejo de la energía emocional, salvaremos la cadena de obstáculos en la que siempre tropezamos y nos perpetuamos, alejándonos de la felicidad. Comprender el origen de nuestras conductas nos encauzará al crecimiento. Debemos hacer un alto, desprendernos del peso del pasado y de antiguos modos de pensar y actuar, para acceder a una maravillosa transformación que sacará a relucir nuestra verdadera naturaleza.