Raras veces lo imposible se hace realidad. Una de esas ocasiones tiene que ver con el comienzo. A pesar de que la experiencia común tan solo lo ve como el punto de partida desde el que todo individuo se encamina irremisiblemente hacia su muerte.
Es cierto que el comienzo ya ha tenido lugar, pero ¿y si el verdadero comienzo, del cual depende el desarrollo entero de la vida de cada persona, estuviera aún por venir y fuera él quien determinara el desarrollo de la vida concreta? De hecho, muchos piensan que en el nombre se contiene la esencia de quien lo porta, y otros, que una vida solo se comprende desde su final.
En el intento de aproximarse al misterio del comienzo que está por venir, los seres humanos han apelado a la literatura para describir la pluralidad de posibilidades que cabe experimentar. También a la filosofía, para rastrear lo verdadero que se oculta en la existencia personal. Por último, a la teología, porque la lógica de la fe aporta un Nombre que da sentido al viaje que se inicia con el nuevo nacimiento.
Jérôme de Gramont (1957) es un filósofo y fenomenólogo que enseña en la Facultad de filosofía del Instituto Católico de París.