Lo que importa en la vida es tener el comportamiento debido con el cuerpo y con el alma, cuidar del uno y de la otra. Lo cual no requiere técnicas complicadas como las que hoy recomiendan a menudo los manuales. Se trata, más bien, de cultivar la sensibilidad hacia el cuerpo y hacia el alma. Cuando presto atención a mi cuerpo, estoy mostrando un profundo respeto a mi alma. La felicidad no está en algún lugar indeterminado, sino en el centro de nuestra vida.