AA.VV
Decía Hegel que «el hombre solo puede considerarse verdaderamente dueño de aquellos pensamientos que aparecen expresados en su lengua propia». ¿Qué habría ocurrido si Aristóteles se hubiera expresado en asturleonés y no en griego? El griego que hablaba Aristóteles con sus discípulos era la lengua común de la época. De igual modo, el latín de Cicerón o Séneca era el medio de interlocución con sus contemporáneos y no el lenguaje privativo de un grupo o estamento. El vulgar solo volvió a mostrarse «ilustre» a partir del siglo XIII. La emergencia del pensamiento expresado en lengua vernácula se debió en gran parte a que la redacción de textos filosóficos siguió los derroteros del poder aristocrático y comercial, interesado en la formación escolástica y el humanismo. El objetivo de este volumen es incorporar las fuentes en vernáculo al corpus filosófico. Se estudian en él obras hasta ahora omitidas del canon, cuyas manifestaciones en la tradición filosófico-científica destacan en diversos géneros, desde el enciclopedismo hasta el comentario de los textos antiguos. El libro constata que, de la