Si algo intento comunicar en este libro
es la importancia y la necesidad de la
oración. No es un libro para conocer y
dominar técnicas de oración, sino para
motivar la necesidad de abrir el corazón
a Dios y de vivir en su presencia.
Me he pasado la vida balbuceando su
nombre, escondido en los rincones sombríos
del corazón y de la vida... y, aunque
hoy son muchos los oídos sordos al valor
de la espiritualidad, vivo persuadido
de que, si me planteo la vida desde Él,
trataré siempre de hacer el bien y de
amar y cuidar lo que Dios ama y cuida.
Puede que fuera esto lo que María intuyó
cuando se sentó a los pies de Jesús.
Sin duda, estar pendiente de Jesús, de
sus palabras, era la mejor parte, la que
nunca nos será arrebatada.