La etapa que comprende entre los siete y los nueve años es decisiva: los niños comienzan a echar raíces. Es un periodo aparentemente tranquilo, pero fundamental para la formación del carácter.
En Echando raíces, la autora ofrece una guía clara y profunda para comprender este momento del desarrollo infantil y acompañarlo desde la vida familiar. A partir de la psicología evolutiva, la antropología personalista y la experiencia educativa, el libro explica qué sucede en la inteligencia, las emociones y las relaciones del niño en estos años.
Con orientaciones prácticas, esta obra propone una idea exigente y positiva de la educación: ayudar a los hijos a crecer como personas libres, responsables y capaces de amar.