Un niño de Umbría que se colaba en las sacristías de Siena terminó cambiando la manera en que reza la Iglesia católica. Annibale Bugnini dirigió durante doce años la reforma litúrgica más profunda de la historia moderna. Nadie lo eligió para ello: simplemente se hizo indispensable. Encuestó, organizó, redactó, reunió a los mejores especialistas de Europa y llevó sus proyectos, uno tras otro, hasta la mesa de Pablo VI. Cuando el sínodo de 1967 le negó los dos tercios, siguió adelante. Cuando dos cardenales pidieron al papa la derogación del nuevo rito, siguió adelante. Cuando 1.233 obispos votaron contra la comunión en la mano, la práctica se impuso igualmente. Yves Chiron reconstruye esa trayectoria documento a documento: los archivos de su congregación, su correspondencia privada, las actas del Consilium, los testimonios de quienes trabajaron a su lado y también de quienes lo combatieron. El resultado desarma a todos. El hombre que salió de aquellos archivos no es el reformador genial que unos veneran ni el conspirador que otros denunciaron. Es un organizador formidable a quien un cardenal que trabajó junto a él reprochó, por escrito, «la falta de formación y de sentido teológico». Y en liturgia, advertía, cada palabra y cada gesto transmiten una idea. En julio de 1975 fue destituido en un Vaticano desierto, un domingo de verano. «Es mejor que se vaya lejos, así ya no le veremos más», le dijeron. Murió en 1982 siendo nuncio en el Irán de Jomeini. En su lápida quiso que grabaran: Liturgiae amator et cultor, «amó y sirvió a la liturgia». Esa es la cuestión que este libro deja abierta. ¿Devolvió la liturgia al pueblo cristiano o la convirtió en obra de laboratorio? ¿Cumplió el Concilio o lo desbordó? Chiron no dicta sentencia. Entrega el sumario. Juzgue el lector. Yves Chiron (Notre-Dame-de-la-Rouvière, Gard, 1960) es historiador y ensayista, uno de los principales especialistas franceses en la historia contemporánea de la Iglesia.