La vida cotidiana convierte a menudo el dolor en silencio: la ansiedad
que el cuerpo acusa, un duelo que no encuentra palabras, una pareja que
va distancíandose, una juventud atrapada en la exposición digital o la
vejez que se trata con condescendencia. Este libro está formado por
relatos inspirados en la propia práctica clínica de la psicóloga Itziar de
Barrenengoa y que se articulan en una reflexión serena sobre mandatos
heredados, culpa, deseo, ternura, la resiliencia y el cambio. Lucía,
Andrés, Marta, Sofía, Daniel y Sara encarnan heridas muy reconocibles
en cualquier vida y muestran cómo nombrar el malestar, nos abre una
forma más honesta de vivir. Un libro que acompaña con sensibilidad
terapéutica hacia una reconstrucción íntima, adulta y posible.