Toda la vida puede ser oración cuando la ofrecemos a Dios con fe y con apertura. Recurriendo a los cuatro movimientos de la Lectio Divina, Benner explora la oración como atención, ponderación, respuesta y presencia. A lo largo de la obra nos abre un mundo de posibilidades para entrar en comunión con Dios: orando con los sentidos, con la imaginación, con música, con creatividad, mediante la contemplación, a través del servicio a los demás... y de otras muchas formas.