Los destinatarios preferentes de estos documentos son los educadores, junto con los catequistas y, en general, todos aquellos que asumen la tarea y la responsabilidad de la educación de las nuevas generaciones. Partiendo de los pasajes del Evangelio, de las palabras vivas de Cristo, el Papa Francisco traza el camino a seguir para construir un mundo mejor para los jóvenes ofreciéndoles el "pan de la esperanza".