Luisa no solo destaca por haber compartido más de dieciocho años de su vida junto al fallecido Juan Antonio Samaranch, sino también por otros motivos: hija de una familia adinerada de Ripollet, no vacil en convertirse en maniquí de moda para las firmas más exclusivas; gracias a su azaroso matrimonio con Enrique Martorell se codeó con la flor y nata de la sociedad catalana y descubri su doble moral... Pintora, escultora, amante, modelo. una vida de lujo para alguien que siempre eligió su propio destino.