En 1854 George Boole acuñó la idea de un universo cuyos elementos se pueden exponer con la lógica de presencia/ ausencia (1 y 0, todo y nada), y la expresó en la ecuación x = xn, que podría considerarse una fórmula universal digital. Esta cosmovisión encierra una promesa de proliferación, un paraíso en el que todo está presente en todo momento e ilimitadamente, pero también la amenaza de que la realidad analógica quede degradada a una forma atrofiada de sí misma, pues resulta mucho más eficiente en su postura digital.