El mundo digital ha llenado todo. Hemos cambiado el modo de comunicarnos, de hablar, de relacionarnos y mirar la realidad. Sin embargo, ¿nos sentimos más cerca unos de otros que antes? ¿Estamos menos solos? ¿No han aumentado el estrés, la ansiedad, la depresión?
La inteligencia artificial y los avances tecnológicos tienen muchísimas cosas buenas; han contribuido a mejorar el mundo y la calidad de vida. Pero nuestra sociedad se ha ido volviendo poco a poco menos humana. Y esa deshumanización nos afecta a todos. Por ello, es necesario y urgente hacer una lectura atenta de las nuevas tecnologías, de forma que seamos nosotros los que las controlemos a ellas y no al contrario. Así, se convertirán en un instrumento para que nuestra vida sea más humana y más plena.