He aquí a Cervantes, cuatrocientos años después de su muerte. Es un Cervantes real, entre los muchos que han sido a lo largo de los tiempos, desde que en 1738 apareció su primera biografía, más de un siglo después de su muerte, aquel 22 de abril de 1615 en la calle del León, junto al convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, en donde se enterró y aún yace anónimamente. Nació en Alcalá de Henares en el otoño de 1547 y desde entonces, los escasos documentos existentes arman una vida llena de "puntos controvertidos. Pero la fe no es uno de ellos. La creencia no está en duda, nunca renegó de su condición de cristiano. Pero su testimonio tampoco se ha afanado con la importancia que se debiera, ni con la misma libertad que siempre definió, a pesar de todos los pesares, al humanista cristiano Cervantes