Más a menudo de lo que hubiera sido deseable, los responsables de las Iglesias, los teólogos y los catequistas han acudido al Nuevo Testamento para recabar razones y argumentos con los que defender posiciones doctrinales previas. En este contexto, el espíritu ecuménico ha promovido la necesidad de favorecer la investigación conjunta desde las ciencias bíblicas con vistas a conocer lo que el Nuevo Testamento dice de la Madre de Jesús, y así descubrir puntos de partida comunes y válidos para todos. La figura de María y su papel en el plan de salvación no ha sido algo neutral a lo largo de la historia. Al contrario, durante siglos se ha convertido en causa de controversia y de división entre las distintas confesiones