Esta es la historia de la experiencia única y desconocida de un grupo de sacerdotes que de 1970 a finales de los ochenta ejercieron su ministerio en la Sierra Sur de Sevilla, asumiendo las condiciones de vida de los más pobres de la zona, los jornaleros del campo, y los conflictos sociales y religiosos que ello llevó consigo. Una historia que, en palabras de Rafael Díaz-Salazar, "constituye una de las experiencias religiosas, sociales, sindicales y políticas más interesantes que ha habido en este país en los últimos cincuenta años", pues la coherencia evangélica que vivieron, es decir, la santidad entendida como lucha colectiva con sus compañeros y compañeras jornaleros para dignificar las condiciones de vida de los más pobres fue un intento de prefigurar de modo concreto el reinado de Dios sobre el reinado del Dinero. De ahí que se pueda hablar de una lucha santa, santa porque raras veces se han unido tan estrechamente la experiencia religiosa, la espiritualidad, la mística y la lucha social, política y sindical.