A lo largo de su comentario, el autor evita toda alegorización que desligue los salmos de la historia de Israel. En esta línea, se esfuerza por hallar dentro de la historia de las tradiciones del Antiguo Testamento el proceso de transmisión del Salterio. Kraus lee siempre los salmos desde la perspectiva de la fe, y descubre en ellos -con la mirada atenta al Nuevo Testamento- un lenguaje sobre Dios, una teología.