Desde hace muchos años y muchos libros, Sacks se mueve con paso firme entre dos territorios: la literatura y la ciencia. Es un excelente escritor -un poeta como W. H. Auden calific Migraña de "obra maestra"- y, a la vez, un notable neur logo e investigador de sí mismo y de sus pacientes. Sus casos clínicos, columna vertebral de su obra, son siempre narraciones apasionantes, donde resuenan los ecos no solo de Alexander Luria sino también de Isaac Bashevis Singer. En Los ojos de la mente, donde combina con su habitual inteligencia casos clínicos, ensayo y autobiografía, su gran tema es la visi n y la imaginaci n visual, la vista como constituyente de nuestra personalidad, que nos permite no solo ver, sino ser. Sacks cuenta las historias de gente que puede estar en el mundo y comunicarse con otros a pesar de haber perdido habilidades que consideramos tan indispensables como leer, reconocer las caras o percibir el espacio en tres dimensiones. Gente como Lilian, una concertista de piano que a n distingue las letras del alfabeto pero ya no puede leer la notaci n musical de sus partituras. O Howard, un escritor de novelas policíacas que un día despert y encontr que los peri dicos, y todo lo que intentaba leer, se le aparecían impresos en una lengua de signos incomprensibles. Así como Lilian puede seguir tocando el piano de memoria, él también puede escribir, pero ya no puede leer lo que escribe y deberá inventarse un sistema, o una argucia, para descifrar las notas que toma para seguir trabajando...