Todos deseamos que nos reconozcan y aprecien por nuestras cualidades, valores y aptitudes, cuando nos entrevistamos con alguien. Sin embargo, antes de llegar a ver cumplido ese deseo, hay que pasar la prueba de los dos primeros minutos de la entrevista, porque es en ese lapso de tiempo tan corta donde se forma el juicio que nuestro interlucotor hace de nosotros la primera impresión que es la más duradera.