Dos años después de La marca del meridiano, llega la séptima entrega de la serie de Bevilacqua y Chamorro. Todo empieza un domingo, cuando Bevilacqua está pasando el fin de semana en Salamanca. Le dan aviso de que ha aparecido muerta una alcaldesa de una localidad del levante. Tras este hecho, el equipo aterriza en un avispero con todo tipo de rumores sobre la peculiar vida sexual de la víctima y su también peculiar estilo de gobierno.