Los versos de La memoria del viento constituyen una mezcla de inquietudes, añoranzas y anhelos, adheridos todos ellos a las oscilaciones de un tiempo que, por mucho que nos lo propongamos, se nos resbala de las manos cual cordel impregnado de pringosa mixtura y se nos marcha de prisa hacia los confines de un incierto y desaliñado futuro, en cuya esencia más ínfima, aún se adivina un algo de esperanza y luz.