Este libro está escrito por uno de esos jóvenes que se fugó de la iglesia en la que había crecido para regresar tiempo después a los brazos de Cristo, convencido de que no consiste en las formas ni en las estrategias, sino en un corazón verdaderamente dispuesto a servir al Señor. Es un testimonio directo y valiente, y una reflexión acerca de cómo la responsabilidad de esta fuga recae tanto en los propios jóvenes como en sus familias y en la iglesia. Es un punto de vista atrevido y veraz que no puede dejar a nadie indiferente.