ANÓNIMO / MORÁN RUIZ, Mª VICTORIA
Dicen que las perlas más bellas que crean las ostras son heridas dolorosas que ingresan a su cuerpo y poco a poco las empiezan a recubrir con su propia vida y nácar hasta transformarlas en las preciadas joyas que tanto admiramos. Sin embargo, no les son naturales ni fáciles de sobrellevar. Al contrario, a mayor tamaño de la arenilla o piedra, mayor el dolor o molestia.
Lo mismo nos sucede a nosotros, seres frágiles y vulnerables. Es este dolor el que viene a recoger la autora, María Ignater Kentelena de Dios : diez bellas perlas que remueven al lector, hacen reflexionar y generan ecos espirituales íntimos; diez bellas perlas creadas de heridas dolorosas que ingresan a su cuerpo.