El 4 de septiembre de 2005, cuando se celebraba el Día del Padre, el coche que
conducía Robert Farquharon se salió de la carretera y se hundió en una balsa
con sus tres hijos dentro. Él logró alcanzar la orilla y salvarse; sus hijos no lo
consiguieron. El proceso judicial trató de determinar si Farquharson lo había
hecho como venganza contra su mujer, de quien se había separado poco antes,
o si, como defendía el propio Farquharson, todo había sido resultado de
un trágico accidente, provocado por un desmayo al volante. Este caso real se
convirtió en una obsesión para la escritora Helen Garner, lo contó tras acudir
diariamente a los tribunales.