Entre carcajadas, acompañamos a Karoo en esta accidentada odisea, incapaces de separarnos de él. Su vida da un vuelco el día que se embarca en su junior excentricidad: dejar de pensar en sí mismo y hacer algo por otra persona. Porque aunque es totalmente detestable, Karoo también es terriblemente humano,una versión deformada de nosotros mismos, una víctima de sus miedos y sus defectos, un aspirante fracasado a la felicidad.