Con nueve años, Halberstadt le dice a su mejor amigo que va a abandonar
la Unión Soviética, a lo que este responde entristecido: «Ya no podrás morir
por tu país». Años después, el autor indaga en el pasado para dar respuesta
a sus miedos irracionales, bloqueos emocionales y pesadillas recurrentes. De
Moscú a Ucrania, de Lituania a Nueva York, lo personal es indiscutiblemente
político en una narración a la vez divertida y aterradora. Los recuerdos de su
abuelo de la KGB, las migraciones de su familia judía, las peleas de sus padres
en el Moscú de los 70 y, finalmente, su propia experiencia: la de un niño que
crece a caballo entre el Tío Sam y la Madre Patria, que carga con el miedo de
tres generaciones, y que encuentra la forma de vengarlos de la mejor manera
posible: viviendo y recordando.