Los protagonistas de esta historia son los fieles católicos, pero en algunos países y en ciertos períodos también cristianos de otras confesiones, sobre todo de la Iglesia ortodoxa, hombres y mujeres que pertenenecieron y pertenecen a la Iglesia en este tiempo y en un espacio geográfico. Son ellos, miembros de la Iglesia de Cristo, quienes han estimulado y alimentado toda la vida que ha latido hasta la donación total de sí mismos en la sangre del martirio.