Fue una mujer apasionada por Jesús: puso todo su ser en sus manos, y sus numerosos diálogos nos la presentan enamorada y entregada. A los 21 años recibió la gracia de los estigmas con una gran misión: morir públicamente de amor. La canonizó PIo XII en la 2ª guerra mundial, es la 1ª Santa del siglo XX