La oración no se añade al hombre desde fuera, sino que es algo que brota desde el fondo de cada uno. La fuente está dentro de nosotros pero el agua abundante que nos ofrece salta hasta la vida eterna y nos quita la sed de Dios para siempre.
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información